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lunes, 3 de mayo de 2010

Tarjeta roja a la LFP

Publicado en EL MUNDO en Orbyt el 3 de mayo de 2010


Hoy es lunes, y aún no sabemos los horarios del fin de semana. Hace unos días fue viernes, y nueve clubes de Primera se reunieron a comer y, sobre todo, a repartirse el pastel del futuro. Lo quieren más grande y sólo para ellos. Pero, bien adornado, lograrán que los pequeños acepten. El modelo no parece muy origina, pero sí efectivo. Lo han copiado de la Premier Legaue inglesa, con más de una década de retraso. 


Quieren crear una Liga de élite y mandar ellos sobre la competición. Como la LFP no les ha servido, anquilosada, rígida y con demasiado peso de los pequeños, ahora Real Madrid, Barcelona, Valencia, Deportivo, Atlético, Sevilla y otros quieren reorganizarlo todo a su gusto. Más dinero, repartido por criterios de grandeza, audiencia televisiva y títulos, y con un mecanismo de solidaridad que trate de equilibrar las cosas. Se han dado cuenta de que no es de recibo que el segundo le saque 30 puntos al tercero. Un año de dominio del duopolio Madrid-Barça es divertido, apasionante, políticamente rentable; pero si esa dialéctica se establece en la Liga, sería su muerte.


¿Alguien ha caído en la cuenta de que el Madrid ya tiene el récord de victorias en una Liga, 29, y no es líder? Aún quedan tres jornadas y podría acabar el campeonato con 32 ¡y no ganarlo! ¿Alguien ha caído en que el Barça sólo ha perdido un partido en toda la campaña y podría perderla con sólo un empate más? Se daría el caso de que un club con sólo una derrota en toda la temporada ¡no gana la Liga!


Hoy es lunes y aún seguimos sin conmocer los horarios del fin de semana. Esta competición, el espectáculo que más millones mueve en España, está regida por unos hombres que no piensan más que en sus intereses personales, en el dinero de hoy, en los ingresos de mañana para pagar los gastos de ayer, ya apuntados en el 'debe' de las cuentas. Sin unos criterios profesionales, comunes, que redunden en el bien común a medio plazo.


Y de ahí, de ese desgobierno, parten las miserias que nos dan que hablar y sazonan de picardía las tertulias, las columnas y los blogs. Gracias a eso, podemos preguntarnos si el Atleti se dejó ganar en Sevilla; si Teixeira 'amañó' su acta para decir que la segunda amarilla del culé Busquets era en realidad la primera del amarillo Llorente. Gracias a que nadie es responsable de nada, todos se pueden permitir un poquito de esto y un poquito de lo otro. Por eso los clubes acogidos a la ley concursal pueden dejar de pagar, hacerle una quita a los salarios de sus futbolistas y seguir pujando por nuevos fichajes para encarecérselos a los que sí cumplen. Por eso, el día en que descendieron al Sevilla y al Celta a Segunda B por impagos, hubo que echarse atrás e inventar una Liga elefantiásica.


Gracias a que nadie, ni dirigentes del fútbol (por lo que les cae), ni políticos (por lo que no quieren que les caiga) le ha metido mano a esta industria, hoy es lunes y aún no sabemos los horarios del fin de semana en que se celebra la penúltima jornada. Las teles no han logrado consensuar su criterio porque, como nadie lo pensó con antelación, no se han inventado cómo sacarle a esta jornada la tajada que tiene. Porque 'sólo está en juego el título, la 'Champions', la UEFA y el descenso. Nada más.


¿Alguien imagina que un día todo esto se arregle? Si los profesionales de aquel lado se dedican a rreglar lo suyo, las tertulias, las columnas y los blogs podrían dedicarse a hablar de fútbol. Fútbol, ¿se acuerdan de qué era eso?


periodistaycolegiado@elmundo.es

lunes, 29 de marzo de 2010

Undiano equivoca su camino al Mundial


P(Y)C ya está en EL MUNDO en Orbyt, por sólo 0,60€, el blog hablado y con imágenes...


El derbi le salió bien, pero no porque lo hiciera bien. Undiano Mallenco dirigió de muy mala manera un partido que no se le escapó porque los Real Madrid-Atlético de hoy en día distan mucho de ser aquéllos en los que Buyo y Míchel humillaban (o trataban de hacerlo) a Futre y Pizo Gómez. Quizá en un choque como los de esos años 80 el colegiado navarro también triunfaría, quizá. Pero nos hemos quedado sin saberlo. Su trabajo lo planteó hacia el objetivo de todo árbitro: pasar inadvertido. Pero eso es lo que uno desea que pase al final del encuentro, no lo que debe buscar constantemente.


Undiano trató de que nadie le culpara de dejar al Madrid con 10 o de ser intransigente con las faltas en medio campo del Atleti. Xabi Alonso, que tuvo dos destellos pero que hizo un partido lamentable, debió ser expulsado por doble amarilla en al menos dos ocasiones. Sin embargo, sólo vio una tarjeta de ese color y porque ya era clamoroso. Decíamos que el tolosarra jugó mal, cuando no es nuestro cometido juzgar a un futbolista, y lo decíamos porque se pasó el encuentro buscando la amarilla que lo liberara de viajar a Santander y que lo habilitara para preparar el clásico ante el Barça durante dos semanas limpio de amonestaciones en su ciclo particular. Tanto se empeñó que se le fue la cabeza e hizo un remate de voleibol en su propia área forzando un penalti estúpido, inesperado e imperdonable en un futbolista del Madrid. Recordó la memez de Mino, también en los 80, en el Olímpico de Múnich. Tontería que condenó entonces a aquel Madrid y que a punto estuvo de condenar a este Madrid. Por suerte nadie hizo la tontería de Juanito también en Múnich, cuando le pisó la cabeza a Mathäus. Nadie lo hizo en el Bernabéu.


Pero Undiano estaba también tan interesado en ser simpático que ni ahí le sacó la amarilla a Alonso. Tuvo el ex del Liverpool que hacer una feísima entrada a destiempo al Toto Salvio al acabar el choque para lograr 'su' tarjeta. Tuvo que jugarse la pierna de un compañero para que el trencilla se diera cuenta.


El colegiado se pasó el duelo dejando jugar, y sacó amarillas innecesarias, como la de Arbeloa, que más que innecesaria fue equivocada. Y perdonó constantemente las de Alonso y las que pudo sacar varias veces a Assunçao por el equipo colchonero. La gente hablará de que el madridista no debió acabar el partido, pero el portugués del Atlético también debió ser expulsado. ¿Que hubiese sido excesivo para un partido tan poco agresivo? Es posible, pero el reglamento dice lo que dice y, más allá de que hay que interpretarlo (que es cierto), lo cierto es que hay que cumplirlo. Y Undiano no lo hizo. Por eso decimos que tuvo suerte de que éste fuera un Madrid-Atleti de esta época y no de las pasadas, porque tanta condescendencia con entradas que eran de amonestación, hace unos año le hubiese costado perder las riendas del partido. Con jugadores más comprometidos con el escudo, más pegados a los colores, de ésos que veían en un derbi una ocasión de pisotear con rabia al rival de enfrente, Undiano hubiese sido machacado en todas las portadas al día siguiente


No será así. Pero mereció un cero. Ya le pasó en el Barça-Madrid de la primera vuelta. No fue una buena actuación aquélla ni lo ha sido ésta. Undiano es el mejor árbitro de España. De largo lo es. E irá al Mundial de Sudáfrica en representación de nuestro arbitraje. Peo deberá aprender a no ser tan 'bueno', pues si en partidos tan clave como estos dos citados ha fracasado, una actuación tan poco firme en el mayor escaparate del fútbol le podría condenar como un mal colegiado. Como, por otra parte, siempre les pasa a los árbitros españoles cada vez que cruzan la frontera.


periodistaycolegiado@elmundo.es