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lunes, 17 de mayo de 2010

'Guruceta' sin duda, pero amonestado

Publicado en EL MUNDO en Orbyt el 17 de mayo de 2010




Alberto Undiano Mallenco ha ganado el Trofeo Guruceta, instituido por el diario 'Marca' hace casi 25 años para premiar al mejor trencilla de nuestro fútbol. Era de esperar, es el mejor. Irá al Mundial de Sudáfrica en representación de nuestros colegiados y se espera de él una gran actuación. El navarro es ejemplo de templanza y de control de los partidos. Sin embargo, en este blog le hemos avisado últimamente de cierta dejación, de exceso de confianza. Cuando se le ha exigido esta temporada no ha estado del todo a la altura de las expectativas. No triunfó en el Barcelona-Real Madrid de la primera vuelta; tuvo mucha suerte en el derbi de los blancos ante el Atlético de hace mes y medio; y en el Sevilla-Barça de la penúltima jornada se inhibió de sus funciones en más de una ocasión.


Su empeño por ser, sobre todo, diplomático no le va a servir en la Copa del Mundo, donde los jugadores actúan de una forma más visceral, pues defienden no sólo unos colores, sino los suyos, los de su patria. Donde un tropiezo te manda a casa; donde un error del árbitro da la vuelta al planeta en pocos segundos... Su actitud lo está llevando al límite: dejar jugar y no querer ser protagonista conlleva el riesgo de que ese relax te saque de la concentración y no veas o no quieras ver cosas en las áreas. Sólo así se entiende que no señalara este domingo el penalti de Ramos a Caicedo, cuando el Málaga aún ganaba 1-0. Sólo así porque es Undiano; si fuese otro de peor fama, se llegaría a dudar de su honestidad


El Comité de designación ha demostrado cierta dependencia de él en las últimas jornadas, haciéndolo rotar del partido del Madrid al del Barça de manera sospechosa. Pero eso no es más que un síntoma de una enfermedad ya enquistada. El palmarés del Guruceta no deja lugar a las dudas. En los últimos 10 años sólo vemos a trencillas ya retirados o al propio Undiano. Salvo en la honrosa excepción del galardón compartido por Mejuto e Iturralde González en la 2001-2002. Más allá, el desierto.


Los titulares de la prensa suelen destacar que nuestros árbitros son autoritarios y egocéntricos; deficientes en su quehacer. Apuntan que les falta unidad de criterio, que basan el respeto que se deben ganar con su ejecutoria sobre el césped más en las tarjetas que atemorizan que en un conocimiento demostrado del juego. La prensa suele poner a la Premier Legue inglesa como ejemplo de una buena gestión en todos los aspectos, y en concreto en el asunto arbitral. Y no porque allí los colegiados sean mejores (que no lo son en general), sino porque allí hay transparencia, porque las sanciones por una decisión errónea se hacen públicas, y porque los futbolistas tramposos son apartados unas jornadas del campeonato sin recurso posible a comités de apelación que, como aquí, apañen la cosa al albur del ruido que haga la queja de turno.


En definitiva, porque hay una organización profesional por encima de todos. A Undiano y su cada vez mayor suficiencia tampoco le vendría mal que alguien, con autoridad indiscutible, le diera un toque. No sería bueno perder al que fue un gran árbitro y quedarnos con su versión desdibujada de la última temporada.


periodistaycolegiado@elmundo.es

sábado, 15 de mayo de 2010

El mejor y "lo peor"

Publicado en EL MUNDO en Orbyt el 15 de mayo de 2010



Esta semana los dos duelos clave se juegan a la vez, el domingo a las siete de la tarde. Ambos son muy similares. En los dos hay un equipo grande y uno pequeño. En los dos el grande se juega la Liga y el pequeño el descenso. A los cuatro equipos les pasa lo mismo: necesitan ganar. El Barça para alzarse con el título; el Madrid para optar a él. El Valladolid para quedarse en Primera; el Málaga para tener esa opción.


Desde la capital de la costa del sol, ambos contendientes mirarán al Camp Nou. Porque en eso también son iguales los choques. De que el Barça no gane depende la Liga del Madrid; de que el Valladolid pierda depende la permanencia del Málaga. Mirando la tabla, también hay paralelismos: Los blancos persiguen a los culés pegados a su cuello. Los malaguistas pisan los talones del Pucela, incluso con los mimos puntos. La temporada, además, ha sido lógica hasta el extremo: los muy grandes se han hecho enormes, con una puntuación estratosférica, frisando la centena; los muy pequeños se han hecho enanos, con una permanencia que se puede lograr con sólo 39 puntos.


Pero ahí acaban las similitudes. Por obra y gracia del Comité de designación. Ya la semana pasada ocurrió que al Barça lo pitó Undiano y al Madrid, Muñiz: uno bueno y uno malo. En esta ocasión es al revés. Al Madrid lo pita Undiano y al Barça, Pérez Lasa... Aparte del claro síntoma de que el Colegio arbitral no tiene muchos trencillas de los que se fíe (el navarro que será mundialista este verano lleva unos meses casi alternando entre los dos grandes de la Liga semana sí, semana no), resulta paradójico ese desequilibrio. Cuando le han dicho a Borja, mediocampista del Valladolid, quién era su árbitro, su comentario ha sido: "¿Pérez Lasa? De lo peor que nos podía pasar".


La semana pasada, al menos designaron un mal árbitro internacional. Ésta, el colegiado más débil no alcanza siquiera esa categoría 13 años después de debutar en Primera División. En 2005 Sánchez Arminio lo castigó sin la escarpela FIFA junto a Daudén Ibáñez -del que nuca más se supo- por negarse a firmar una carta que buscaba deslegitimar a los miembros del comité de designación menos afectos al régimen oficial. Pérez Lasa siempre ha sido conscientemente autoritario y tarjetero. Se enorgullece de ello públicamente. Y, pese a que los colegiados tienen prácticamente prohibido hacer declaraciones, ha llegado a decir en entrevistas que "en Primera División hay muchos jugadores que se creen dioses".


La Liga está tan competida que sólo se habla de fútbol y de la carrera maravillosa que siguen Madrid y Barcelona. Ojalá siga así después de la última jornada; que ningún grande pueda quejarse de los arbitrajes. Porque, ésa es otra, si el perjudicado es uno de los pequeños, Málaga o Valladolid, nadie los escuchará. Serán pequeños no, serán de Segunda sin remedio.


periodistaycolegiado@elmundo.es

domingo, 9 de mayo de 2010

Doble amarilla: Muñiz y Undiano

Publicado en EL MUNDO en Orbyt el 9 de mayo de 2010


Grandiosa jornada, pese a que el comité de designación se había columpiado de mala manera. Eligió a un árbitro bueno y a otro malo para los dos duelos clave del curso. Undiano Mallenco dirigió el Sevilla-Barcelona y Muñiz Fernández el Real Madrid-Athletic. Pronto se vio la diferencia entre ambos. Uno será nuestro representante en el Mundial y está considerado el mejor de España. El otro consta en la lista de colegiados que los aficionados no quieren para pitar a su equipo, porque son como un tiro al aire. Nunca sabes a quién le tocará la bala.


Y la bala le cayó a Amorebieta en el minuto 19. Cometió mano, sí. En el área, sí. Era penalti, claro. Pero jamás se puede sacar una tarjeta roja a un defensor porque el balón le golpee en su extremidad superior izquierda. La pena máxima es evidente, pues cortó la trayectoria de un balón que se iba directo al arco de su portero; pero de ahí a expulsarlo... Una roja merece no sólo una ocasión manifiesta de gol (que sería discutible si los pocos metros que había recorrido el cuero desde la bota madridista la completaban como tal), sino una voluntariedad clara por parte del infractor. Eso no se dio de ningún modo. Y la jugada condicionó el choque. Los bilbaínos acabaron renqueantes ante la avalancha blanca, que se animaba por la presunta remontada sevillista ante el Barça. El Athletic no podía más, con un jugador menos más de 70 minutos.


Muñiz no es un buen árbitro. Pero Undiano tampoco se lució en Sevilla. Todo su prestigio lo viene manchando últimamente con arbitrajes diplomáticos y condescendientes. Así fue en el Clásico de la primera vuelta en el Camp Nou. Así fue en el derbi del Bernabéu Real Madrid-Atlético; y así fue ayer. Acabó resoplando, qué menos, tras un duelo bestial entre el Sevilla y el sideral Barcelona de Guardiola. Pero se le notó la prisa por irse al vestuario y no buscarse problemas. 


Quizá se acordó de Teixeira, manejando el acta a posteriori en el Villarreal-Barcelona, para no tener que explicar por qué a un expulsado por doble amarilla, Busquets, le permitió ser sustituido. Undiano tenía ayer la cabeza embotada tras un choque muy duro, de muchas patadas, y acababa de obviar, tres minutos antes, un penalti enorme de Piqué sobre Kanouté... Así que, pese a haber amonestaciones y sustituciones en el descuento, no alargó los tres minutos que había decretado, y a correr. Él a su caseta. Y los jugadores del Barça a abrazarse. La Liga, esta hermosa Liga, está en sus manos.


periodistaycolegiado@elmundo.es

lunes, 19 de abril de 2010

Sin noticias del árbitro

Publicado en EL MUNDO en Orbyt el 19 de abril de 2010



Buena jornada de los árbitros españoles, habitualmente vilipendiados por torpes, compensadores y sin criterio...





Si miramos las fichas de 'Marca' este domingo ninguno ha suspendido. Y eso es de mérito, pues estamos a cinco jornadas del final y en todos los partidos hay mucho en juego. Una prueba de fuego la tenía Undiano Mallenco en Cornellá. El duelo de pasión entre el gigante Barça y el modesto Espanyol celebrado el sábado puso la liga al rojo vivo con el empate a cero goles que rascaron los pericos a los culés. En este choque, duro, el trencilla mundialista hubo de sacar siete amarillas y una roja. Ésta a Alves, que ya amonestado cortó un avance rival con una zancadilla a la desesperada que lo condenó.




Undiano tuvo otra ocasión de decidir en una jugada clave, por unas presuntas manos dentro del área espanyolista reclamadas por Messi. Y el árbitro volvió a acertar. Ni queriendo podrían los azulgrana quejarse de la labor del colegiado. Los dos puntos que dejaron de ganar en casa de su vecino los perdieron por sus propios errores y los méritos del Espanyol.




En el Bernabéu, mientras, el buen Teixeira Vitienes lo tuvo sencillo en la habitualmente tortuosa dirección de un Real Madrid-Valencia. Pero si miramos al resto de campos, nos sorprendemos de que hay poca polémica y siempre bien resuelta. Ayza Gámez triunfó en un vertiginoso Tenerife-Getafe. El debutante Estrada Fernández pasó inadvertido en el Athletic- Zaragoza; lo mismo que Álvarez Izquierdo y Clos Gómez en el Xerez-Racing y el Málaga-Valladolid, respectivamente. Es decir, que en dos duelos histéricos por la permanencia, el árbitro no fue noticia.

Incluso Iturralde, con sus cosas, dejó sin argumentos a sus detractores en el Deportivo-Almería. Esta noche, Pérez Lasa tiene la ocasión en Mallorca de cerrar una buena jornada arbitral. La falta de noticias sería noticia. Y de las buenas.



periodistaycolegiado@elmundo.es

lunes, 29 de marzo de 2010

Undiano equivoca su camino al Mundial


P(Y)C ya está en EL MUNDO en Orbyt, por sólo 0,60€, el blog hablado y con imágenes...


El derbi le salió bien, pero no porque lo hiciera bien. Undiano Mallenco dirigió de muy mala manera un partido que no se le escapó porque los Real Madrid-Atlético de hoy en día distan mucho de ser aquéllos en los que Buyo y Míchel humillaban (o trataban de hacerlo) a Futre y Pizo Gómez. Quizá en un choque como los de esos años 80 el colegiado navarro también triunfaría, quizá. Pero nos hemos quedado sin saberlo. Su trabajo lo planteó hacia el objetivo de todo árbitro: pasar inadvertido. Pero eso es lo que uno desea que pase al final del encuentro, no lo que debe buscar constantemente.


Undiano trató de que nadie le culpara de dejar al Madrid con 10 o de ser intransigente con las faltas en medio campo del Atleti. Xabi Alonso, que tuvo dos destellos pero que hizo un partido lamentable, debió ser expulsado por doble amarilla en al menos dos ocasiones. Sin embargo, sólo vio una tarjeta de ese color y porque ya era clamoroso. Decíamos que el tolosarra jugó mal, cuando no es nuestro cometido juzgar a un futbolista, y lo decíamos porque se pasó el encuentro buscando la amarilla que lo liberara de viajar a Santander y que lo habilitara para preparar el clásico ante el Barça durante dos semanas limpio de amonestaciones en su ciclo particular. Tanto se empeñó que se le fue la cabeza e hizo un remate de voleibol en su propia área forzando un penalti estúpido, inesperado e imperdonable en un futbolista del Madrid. Recordó la memez de Mino, también en los 80, en el Olímpico de Múnich. Tontería que condenó entonces a aquel Madrid y que a punto estuvo de condenar a este Madrid. Por suerte nadie hizo la tontería de Juanito también en Múnich, cuando le pisó la cabeza a Mathäus. Nadie lo hizo en el Bernabéu.


Pero Undiano estaba también tan interesado en ser simpático que ni ahí le sacó la amarilla a Alonso. Tuvo el ex del Liverpool que hacer una feísima entrada a destiempo al Toto Salvio al acabar el choque para lograr 'su' tarjeta. Tuvo que jugarse la pierna de un compañero para que el trencilla se diera cuenta.


El colegiado se pasó el duelo dejando jugar, y sacó amarillas innecesarias, como la de Arbeloa, que más que innecesaria fue equivocada. Y perdonó constantemente las de Alonso y las que pudo sacar varias veces a Assunçao por el equipo colchonero. La gente hablará de que el madridista no debió acabar el partido, pero el portugués del Atlético también debió ser expulsado. ¿Que hubiese sido excesivo para un partido tan poco agresivo? Es posible, pero el reglamento dice lo que dice y, más allá de que hay que interpretarlo (que es cierto), lo cierto es que hay que cumplirlo. Y Undiano no lo hizo. Por eso decimos que tuvo suerte de que éste fuera un Madrid-Atleti de esta época y no de las pasadas, porque tanta condescendencia con entradas que eran de amonestación, hace unos año le hubiese costado perder las riendas del partido. Con jugadores más comprometidos con el escudo, más pegados a los colores, de ésos que veían en un derbi una ocasión de pisotear con rabia al rival de enfrente, Undiano hubiese sido machacado en todas las portadas al día siguiente


No será así. Pero mereció un cero. Ya le pasó en el Barça-Madrid de la primera vuelta. No fue una buena actuación aquélla ni lo ha sido ésta. Undiano es el mejor árbitro de España. De largo lo es. E irá al Mundial de Sudáfrica en representación de nuestro arbitraje. Peo deberá aprender a no ser tan 'bueno', pues si en partidos tan clave como estos dos citados ha fracasado, una actuación tan poco firme en el mayor escaparate del fútbol le podría condenar como un mal colegiado. Como, por otra parte, siempre les pasa a los árbitros españoles cada vez que cruzan la frontera.


periodistaycolegiado@elmundo.es